Santiago de Compostela, 18 de enero de 2026. Un total de 1,84 millones de euros de la Agencia Estatal de Investigación para investigar anticuerpos contra la enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Es lo que acaba de lograr la biotecnológica SunRock Biopharma, con sede en Santiago, una empresa pionera centrada en lograr tratamientos para patologías resistentes. Catib es el nombre del proyecto que lidera esta tecnológica y en el que participan entidades públicas y privadas. De hecho, la colaboración con los hospitales es clave y en este caso están implicados el IDIS, el Instituto de Investigación Biomédica Galicia Sur, el CIC bioGune del País Vasco y la Fundación para la Investigación en Biomedicina y Salud, en Málaga.

La línea de trabajo de SunRock es clara, desarrollar anticuerpos terapéuticos. Y su diana también, enfermedades que se resisten a los tratamientos actuales, tanto dentro de la EEI como del cáncer. Lo explica Juan Buela, mánager: «En oncología nos centramos en aquellos tumores que hoy en día tienen una difícil solución, en concreto aquellos subgrupos de cáncer de ovario resistentes al tratamiento actual, y el de páncreas, que desafortunadamente no tiene buen pronóstico en su totalidad», apunta.

En estos casos ya han desarrollado anticuerpos y licenciado los resultados para que lleguen al mercado de la mano de grandes farmacéuticas, mientras que en el caso de la enfermedad inflamatoria intestinal, dentro del proyecto Catib, sería el primero. Este tipo de patologías —que incluye por ejemplo la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn— son altamente incapacitantes para un determinado grupo de pacientes. Hay enfermos que responden muy bien a las terapias, otros a quienes ningún tratamiento les funciona y un tercer grupo que se acaba haciendo resistente al mismo. El proyecto se centra en aquellos usuarios con mal pronóstico. «La novedad es que —explica Buela— atacamos solo a los linfocitos CCR9, que son los que tienen un papel clave en la enfermedad. Son aproximadamente el 3-6 % del total. El resto de los linfocitos y del sistema inmune no se ve afectado, por lo que no hay ningún tipo de efecto secundario».

Esta es la gran aportación del proyecto, ya que nadie ha trabajado en esa diana que ofrece gran seguridad. Demostrado que el anticuerpo funciona muy bien, ahora quieren comprobar dónde es más eficaz, «y eso nos va a permitir saber dónde tenemos que llevar a cabo el ensayo clínico». Esta prueba podría comenzar en dos años si se mantienen los buenos resultados, antes de que termine el proyecto Catib, cuya duración es de tres, hasta diciembre del 2028. El equipo trabaja con SRB5, un anticuerpo en investigación dirigido a CCR9, una diana relacionada con células implicadas en procesos inflamatorios. Busca avanzar en su fase preclínica, el paso necesario antes de cualquier planteamiento posterior en desarrollo biomédico.

Tanto en esta investigación como en las que han desarrollado en tratamientos oncológicos, la colaboración con los hospitales es fundamental. Eso sí, recalcan desde esta biotecnológica, las muestras de los pacientes no saldrán del centro hospitalario, «una vez realizados los trámites de consentimiento informado serán ellos —CHUS, Chuvi y el hospital de Málaga— quienes analicen las muestras y nos proporcionen los resultados.

Se licencia el resultado

La posibilidad de que una biotecnológica como SunRock lleve al mercado el tratamiento es nula. El desarrollo de un medicamento desde que empieza la fase clínica puede alcanzar los 800 millones de euros. Lo que hacen, por lo tanto, desde este equipo es elaborar y validar el anticuerpo, y llevar a cabo el ensayo clínico en las fases 1A y 1B, es decir, en la fase de seguridad, y en un ensayo clínico con un número reducido de pacientes para demostrar la eficacia, «a partir de ahí lo licenciamos a una gran farmacéutica, que es quien tiene capacidad tanto para hacer el ensayo a nivel mundial como para, y esto es también muy importante, llevar el fármaco al mercado», explican desde la empresa.

Las terapias que han licenciado son tres, las tres dirigidas a tratamientos en la lucha contra el cáncer. Los resultados fueron tan positivos que en este caso ya no llegaron a tener que realiza la fase clínica, sino que se licenciaron directamente desde la etapa preclínica.

SunRock trabaja siempre con una colaboración directa con hospitales. En las terapias de cáncer de ovario con el Vall d’Hebron, en Barcelona, y en el de páncreas con el CHUS (a través del IDIS). En este caso los anticuerpos terapéuticos son eficaces pero se trata de tumores tan agresivos que es necesario pegarles una bomba química. Este tipo de terapias, Antibody Drug Conjugate (ADC) combinan la precisión de los anticuerpos con la potencia de los fármacos citotóxicos, hasta crear una quimioterapia de precisión, por lo que el citotóxico llega a la célula tumoral pero no a otras. Se trata de un arsenal terapéutico totalmente pionero, y de hecho aún este año empezarán a llegar los primeros ADC a los pacientes. Una pequeña empresa que desde el biopolo de A Sionlla (Santiago) trabaja con un sistema de innovación abierta con un fin: dar solución a enfermedades resistentes.

Un proyecto que camina de la mano de los hospitales

Una de las características de esta biotecnológica es la relación con el tejido hospitalario de la comunidad. De los 1,84 millones que moviliza el proyecto Catib casi 400.000 euros llegan como subvención a los equipos gallegos a través del IDIS el Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur. «Liderar un proyecto de la Agencia Estatal de Investigación desde Galicia y hacerlo de la mano de los equipos hospitalarios es una oportunidad para sumar capacidades aquí: en la empresa, en los institutos sanitarios y en el ecosistema biomédico gallego».

Artículo extraído de La Voz de Galicia: Anticuerpos diseñados en Galicia para las patologías más resistentes